¿AHORRAR DINERO ES PERDERLO?

Eppocalipsis

Por Eppo Cardelo
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“Siempre se gana cuando ganamos todos”

¿Se puede perder dinero ahorrando? Aunque este enunciado parezca engañoso, no lo es.

Es cierto que ahorrar dinero y perder dinero, son a priori dos situaciones antagónicas, pero también lo es, que  eso dependerá del contexto donde las ubiquemos, algo que entonces las hace absolutamente complementarias.

Me imagino que muchos de vosotros habréis escuchado alguna vez aquella famosa frase que dice “Lo barato sale caro”. Por mi parte aún recuerdo un comentario que escuché de una persona muy sabia que decía; “En un  restaurante, si un menú “barato” de nueve euros está mal hecho, es carísimo”…

 y tenía razón.

Hay una práctica equivocada y común que realizan muchas empresas con el fin de ahorrar y bajar su nivel de gastos. Para muchas compañías, contratar a personal en prácticas y sin experiencia, es una manera barata de que alguien ocupe un lugar dentro de su estructura y supla (de alguna manera) las necesidades y las carencias que en ese momento están sufriendo, pero…

¿Es esta práctica efectiva y genera resultados económicamente positivos para la empresa?

En algunos casos es posible que si, pero en la mayoría de ellos no. Si bien es cierto que es necesario acercar a las empresas a quienes en un futuro serán los que formaran los cuadros directivos o la estructura profesional de las mismas, no es menos cierto que el éxito de los resultados que toda compañía desea, tendrá como base el trabajo profesional  que…

“Solo los profesionales con experiencia pueden aportar”.

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“Muchas veces ahorrar no significa ganar”

El factor humano es la clave del éxito o del fracaso de cualquier proyecto, e invertir en un cualificado capital humano de calidad, es la clave para, no solo la supervivencia de cualquier proyecto empresarial si no para la continuidad y crecimiento del mismo en el mercado.

En estos últimos años, el mundo empresarial ha evolucionado  y lo sigue haciendo a marchas forzadas. Ahora, se comienza a tomar conciencia y se vuelve a prestar más atención al factor humano profesional sin importar su fecha de nacimiento(Algo que nunca han dejado de hacer en grandes potencias económicas como los EE.UU en América o en Europa, Alemania), aunque no todas las empresas (Sobre todo las españolas) tienen esa filosofía.

Muchas de ellas han comprendido que contratar  personas, ya sean jóvenes o maduras sin la experiencia y sin la efectividad necesaria para que se rentabilice un puesto de trabajo, es perder dinero.

¿Y cómo se rentabiliza entonces un puesto de trabajo? ¿Contratando  la experiencia y el valor seguro de quien posee los años y los conocimientos necesarios?  ¿o contratando la inexperiencia a la espera de que en poco tiempo alcance o supere en conocimientos a los profesionales “Menos jóvenes”.

La solución es fácil,  basta con “Integrar” en el proyecto común a profesionales contrastados, motivados, felices y valorados, sin importar su fecha de nacimiento, junto a la figura ya desaparecida del “Aprendiz” o por decirlo de otra manera que no “ofenda a los jóvenes profesionales con grandes títulos pero pobre experiencia…”:

“Volver a potenciar la idea del maestro y el discípulo”, algo que beneficiaría a las compañías, no solo desde el punto de vista de la efectividad si no de la “Continuidad productiva asegurada”.

El fin de toda empresa es generar beneficios, desarrollar sus proyectos en el tiempo, implantar su marca, su nivel de reputación en el mercado y mantener una estructura interna de profesionales implicados al cien por cien, en el proyecto común.

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“La lealtad y la productividad deben ser bien remuneradas”

Pero muchas empresas comenten el gran error (Aprovechándose de la crisis y de la desesperación de muchos profesionales sin trabajo) de querer contratar “BAJO COSTE” a buenos profesionales pagandoles sueldos bajos, en la equivocada creencia de que contratan talento y profesionalidad de manera barata y que por poco gasto van a tener grandes beneficios…

Pero se equivocan.

Para cualquier empresa seria y competente, lo más importante no es la ocupación de un puesto de trabajo con mas o menos resultados, sino la ocupación de un puesto que “dé resultados productivos positivos”.

Por esa misma razón, un profesional  bien pagado  dará el 100×100 de sus conocimientos, de su esfuerzo y de su implicación para con la empresa, generando el máximo de  productividad  positiva, o lo que es lo mismo “Beneficios económicos, sociales y reputacionales para la empresa” cuando tiene cubiertas el 100×100 de sus necesidades económicas para sostenerse así mismo y a su familia.

Tener a un gran profesional mal pagado en una compañía, significa tener a una persona cuya atención y productividad, estará más pendiente de “Como” solucionar sus problemas económicos fuera de su empresa, algo que no va a conseguir concentrado todo el día en una empresa que no le paga lo suficiente.

Creer que se ahorra dinero mal pagando a buenos profesionales o  contratando barato a otros sin experiencia, es la mejor manera de perder dinero, credibilidad, efectividad y cuota de mercado, en definitiva y en este y muchos otros casos:

“Ahorrar dinero es la mejor manera de perderlo”

Eppo Cardelo

 

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