SOLOS EN EL RING

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Eppo Cardelo

Eppocalipsis

 

¡Cúbrete!… ¡Ahora muévete!… ¡Cuidado con ese juego de piernas!… ¡Atento, Atento con su pegada!… ¡Ahora ataca!!!!…. ¡Ahoraaaaaaaa daleeeeeeeee…!!!!!!

El boxeo es un deporte que genera muchos sentimientos. De hecho hay quienes piensan que ver a dos pedazos de bestias dándose  todo un rosario de tortas hasta debajo del paladar no puede ser nunca un deporte, una práctica esta de la que mucha gente piensa que es muy poco sana, tan poco recomendable para la salud que son muchísimos los casos en los que estos deportistas acaban sus días deportivos con grabes problemas mentales cuando no, ya sea fuera o en el mismo Ring, terminan definitivamente con lo más preciado que un ser humano posee; Su vida.

 

El deporte del sexo es más beneficioso y divertido que el boxeo porque se evita morder el polvo, simplemente…“Se echa”

 

Para otras personas y no son pocas, el boxeo es sin lugar a dudas un deporte, que aunque requiere en sí mismo, una acción física muy potente y de contacto de alto impacto, una preparación y entrenamiento duro y sacrificado y unas condiciones mentales muy específicas, no es menos cierto que es una actividad  que tiene unas normas regladas por una serie de federaciones deportivas que la llevaron a ser incluso una disciplina Olímpica.

 

Según se afirma, esta práctica aparece o nos llega al mundo desde la zona  de lo que hoy se conoce como Etiopía, por lo que se podría decir que es en África desde donde allá por el 6000 a. C., comenzaron a darse de tortas con un poco de orden y  fue desde allí  desde donde esta costumbre se expandió y difundió primero a la civilización egipcia donde los púgiles usaban unos largos guantes que les protegían hasta los codos y a la civilización minoica pasando por Mesopotamia por donde se expandió hacia la India.

Desde la Antigua Grecia y ya en el siglo VIII a. C conocemos la existencia de esta práctica deportiva en referencias que podemos  encontrar en la Ilíada de Homero, una práctica tan  apreciada y valorada que incluso fue incluida en el 688 a. C en los XXIII Juegos Olímpicos de la antigüedad.

A esta práctica se la llamaba y conocía en griego, como no podía ser de otra manera, como  (pygmakhia) “pelea con los puños” y hay referencias a un tal  Onomastos de Esmirna (muy conocido en su casa a la hora de comer), el cual tiene el honor de ser el Primer Campeón Olímpico de boxeo de la historia.

 

Lo que te hará ser mejor es aprender a ser la mejor versión de ti mismo

 

Lo cierto es que darse de guantazos hasta que nuestro contrincante, enemigo o adversario “Muerda el polvo” es algo que  acompaña a las costumbres invernales que tenían los humanos para entrar en calor (Lo digo por aquello de ponerse calentitos a ostias) aunque y sinceramente si es cuestión de entrar en calor creo que el deporte del sexo es más beneficioso y divertido que el boxeo porque se evita morder el polvo, simplemente…“Se echa”

 

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Morder el polvo

¿Es que voy a hablar de boxeo? No. ¿Es que voy a hablar de deporte? tampoco  pero creo que es interesante hacer un pequeño paréntesis y conocer, desde el punto de vista histórico, la ignorancia y el desconocimiento que existe en cuanto al origen real de muchos deportes. La mayoría de gente cae en el error de creer que muchos de ellos han sido inventados por los anglosajones, algo que como hemos visto no es así cuando hablamos de deportes como el Boxeo, el Tenis (creado en Francia y conocido al principio como «Jeu de Paume» o ‘juego de palmas’ que en su origen, era un juego en el que la pelota se golpeaba con la mano y más tarde con raquetas), el Fútbol o “Balompié” del cual no podríamos señalar un origen claro ya que desde muy antiguo en Francia y desde mediados del siglo X ya existía un juego muy similar llamado “Soule”, mientras que en Inglaterra y desde el siglo XI se practicaba el  Fútbol de carnaval y en Italia el Calcio florentino en siglo XVI.

Curiosamente y en la América Hispana del siglo XVII y más concretamente en las Reducciones Jesuíticas de la zona guaraní como la de San Ignacio Miní, en la región conocida como Misiones, conocemos las crónicas escritas por el jesuita español José Manuel Peramás donde en “De vita et moribus tredecim virorum paraguaycorum” nos cuenta  lo siguiente:

“(Los naturales) Solían también jugar con un balón, que, aun siendo de goma llena, era tan ligero y rápido que, cada vez que lo golpeaban, seguía rebotando algún tiempo, sin pararse, impulsado por su propio peso.

No lanzaban la pelota con la mano, como nosotros, sino con la parte superior del pie desnudo, pasándola y recibiéndola con gran agilidad y precisión”

 

¿Todo lo que creemos conocer es cierto? Ya vemos que no. De la misma manera se nos ha hecho creer que todo en la vida es competición. Desde niños se nos enseña y exige  competir, en las clases, en el equipo de fútbol o de baloncesto pero…

¿Hemos entendido el concepto principal? ¿Debemos competir contra otros para ganar y conseguir la victoria cueste lo que cueste o debemos primero ser mejores personas y competir contra nosotros mismos para conseguir llegar a nuestras verdaderas capacidades?

En este mundo todo el mundo quiere ser el primero y el mejor pero… ¿Realmente estamos todos capacitados para ser los mejores? Lo que te hará ser mejor es aprender a ser la mejor versión de ti mismo.

 

“Ganar… Ganar… y Ganar como sea, aun haciendo las más cochinas trampas”

 

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¿Hemos entendido el concepto principal?

 

En la mayoría de ocasiones queremos darle un sentido a muchas cosas sin reconocer que no hemos entendido su verdadero concepto y tergiversamos o torcemos la realidad porque eso es lo que nos han enseñado a creer, que las cosas son así porque así deben ser. Puedo poner como ejemplo una frase muy conocida y utilizada por muchos pero  que solo la han oído repetida mil veces y la repiten como loros pero de la que nunca se han preocupado por conocer su origen y entender su “Real” significado.

Esta frase o  cita tan conocida pertenece a un erudito llamado  Juvenal, un autor Romano que a finales del siglo I y principios del siglo II escribió su famosa obra titulada “Las Sátiras” una recopilación de dieciséis poemas satíricos cuyos versos son una crítica de la sociedad decadente de la antigua Roma. 

En uno de ellos conocemos la famosa frase que nos dice:

 

“orandum est ut sit mens sana in corpore sano”

 

Que traducido y en cristiano de andar por casa se traduce en:

 

“Se debe orar que se nos conceda una mente sana en un cuerpo sano”

 

Para la mayoría de la gente, el mensaje que extraen de  esta disertación, es que si tienes el cuerpo sano, o sea que si haces deporte, “La mente la tienes sana”

Bueno eso de la mente sana, quizás se lo podrían preguntar a todos los terroristas que ejercitan físicamente sus cuerpos para asesinar mejor y con más saña, o a los “futbolistos” que estafan a hacienda para no pagar impuestos y no ser solidarios con la sociedad, o a los deportistas que hacen trampa y se dopan con el único fin de “Ganar… Ganar y Ganar como sea, aunque sea haciendo las más cochinas trampas” y priven del éxito, con sus trampas, al deportista esforzado que se lo merece.

Pues no amigos, ese mensaje como muchas otras cosas, se entiende de manera equivocada ya que de lo que en realidad nos habla Juvenal es  de la necesidad de orar para pedir para nosotros en nosotros un espíritu equilibrado en un cuerpo sano. Con esto no quiero decir que todo el mundo se ponga a orar “Ora et labora” (Reza y trabaja) durante el día, la noche, mientras trabaja o se toma unas cañas en el bar de la esquina, pero sí me gustaría creer que orando, meditando, pensando honestamente y conscientemente podemos  trabajar nuestro interior para cada día ser mejores personas con los demás y con nosotros mismos.

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No esperes a que nadie te lo diga y se mejor persona

 

Si amigos, debemos trabajar nuestra consciencia, debemos comprender el verdadero sentido de la competición como una superación personal y como un elemento que nos debe colocar en el sitio que merecemos por méritos propios.

Es cierto y muchos de nosotros sabemos que desgraciadamente y a día de hoy, el valor, el mérito, el talento y el esfuerzo no siempre van acompañados de la consecución de los objetivos que mereces, pero nadie dijo que esta vida no era dura.

 

Nacimos para ser felices y hacer felices a los que nos rodean, sí, pero la realidad que nos toca vivir es la que nos enseña que la vida es compleja y cuesta mucho encontrar, esa felicidad,  pero hay que seguir y hay que buscarla, hay que encontrarla y hay que cuidarla y defenderla cuando se encuentre.

La soledad de las derrotas contrasta con las falsas adulaciones del éxito y es que en la derrota y en los malos momentos, es difícil encontrar quien te eche una mano pero no olvidéis que no estáis solos, y que un “Ángel de la guardia os cuida” y en el momento preciso estará allí para ayudaros.

Es verdad que nos sentimos solos aunque estemos rodeados de gente mientras curamos en la soledad de nuestro silencio, las heridas del alma, conscientes de que nunca se curan y que nos quedan otras por sufrir pero aun así, seguimos aquí.

Debemos pelear duro y sin descanso por alcanzar la felicidad aun sabiendo que muchas veces el combate esté amañado y que cuando suene la campana hay quien querrá que perdamos, así que no bajéis la guardia, defenderos y atacad con todas tus fuerzas porque debéis conseguirla y ganarla por KO.

 

Nunca me rendí y que morí peleando

 

La otra mañana escribí unos versos y pensé en todas las personas que cada día se levantan al alba y se acuestan al ocaso peleando duramente por lo que quieren, a todas ellas van dedicadas estas palabras que dicen así:

 

Desperté un día más y en el espejo de mi vida

Vi las cicatrices y las heridas que el paso del tiempo

Han dejado en mi alma.

No sé cuándo acabará esta dura lucha

Solo sé que aún no ha terminado.

Nací arropado por el amor pero un día me marcharé solo

Quizás marchito, quizás cansado.

Pero cuando el telón se baje

Y mi vida se apague

Que el recuerdo de mi memoria diga que

Nunca me rendí y que morí peleando.

 

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No te rindas… No tires la toalla

 

Es cierto que en este mundo desagradecido, muchos se alejan de ti cuando  pierdes, pero no te rindas, no tires la toalla porque las derrotas de hoy son las victorias de mañana.

La vida es un ring donde se nos golpea duro y donde muchas veces caemos a la lona aturdidos y dañados, pero no podemos aceptar la derrota, hay que levantarse y seguir peleando aun sabiendo que…

Seguiremos recibiendo golpes, sí, pero aguantaremos de pie…

Podremos ganar o perder pero pase lo que pase seguiremos dando guerra…

La vida y sus circunstancias nos dañarán pero no nos dejaremos vencer…

Lucharemos hasta nuestro último aliento y rendirnos nunca será una opción…

Aunque las cosas se pongan aún más difíciles y agotados y pensemos que ya no podemos aguantar más, nunca tiraremos la toalla…

No creas que no le importas a nadie, hay alguien ahí afuera que te quiere  y  te ayudará a seguir adelante… debemos sobrevivir… debemos resurgir… aunque la lucha sea dura y aunque nos sintamos…

“Solos en el ring”

 

Eppo Cardelo

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