No puedes jugar con mi vida y con mi tiempo… ¡Pedazo de idiota!

Eppo Cardelo

          Eppocalipsis

 

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¡Tu tiempo es tuyo!

 

Hay muchos tipos de personas en esta vida. Los hay hombres, las hay mujeres, los hay buenos, los hay malos, los hay guapos y feos, altos y bajos y de todos los colores, en definitiva:

 

“Hay un hermoso jardín de bellas y coloridas flores que comparten espacio con espinosos y dolorosos cardos”

Siempre he dicho que en las calles no hay personas sin nombre ni sin historia, si no gente que no conocemos, ya que si nos paramos un momento a pensar y analizamos como nos hemos conocido cada uno de nosotros, lo cierto es que lo hemos hecho en la calle, fuera de casa, en muchos lugares en donde conocimos un día a esos y esas “sin nombre” que a partir de ese momento dejaron de serlo y con los que con el tiempo hemos experimentado alegrías y decepciones, placer y sufrimiento, grandes momentos y momentos para olvidar.
Entre nosotros nos hemos enamorado, hemos tenido nuestra primera experiencia sexual, ya fuera buena o mala, hemos conocido a nuestros mejores amigos y enemigos, nos hemos convertido en tíos y cuñados, en yernos poco valorados, en padrinos y convidados e incluso en cornudos engañados, pero todo eso nos ha llevado a relacionarnos y a crear nuestro circulo intimo que cerramos cuando nos casamos y formamos nuestra familia, reproduciendonos y aumentandola cuando tenemos hijos, asegurandonos así una silla en el reino de las preocupaciones.
Si amigos, sí, excepto a la familia, a todos los demás los conocimos y nos conocieron en la calle. Pero ahora, en el mundo de pantallas virtuales, de las redes en el ciberespacio y de las fotografías más que provocativas y erótico apostólicas de los perfiles de las redes, nos conocemos o nos imaginamos que nos conocemos “más”, por el hecho de ver una sonrisa, de leer un chat que solo dice memeces o de comunicarnos vía videoconferencia, en la cual todos somos estupendos hasta que la realidad dice lo contrario, lo que en definitiva nos lleva a la real y lógica conclusión de que en realidad a la gente de la calle, y como no nos relacionamos ahora y de entrada en persona, la conocemos mucho menos de lo que creemos.

 

“Necesitamos relacionarnos”

 

Ese desconocimiento real, de no vernos, hablar y tocarnos en la calle, nos lleva a relacionarnos de manera personal y profesional, añadiendo un riesgo potencial ya que si bien antes cuando te conocías en persona, tu sexto sentido te indicaba lo idóneo o lo inadecuado de seguir interactuando con una posible persona toxica, lo cual te daba la posibilidad de no perder el tiempo, ahora las cosas ya no son así..
Ahora no. Ahora perdemos un precioso tiempo en enviar mensajes y en comunicarte en estúpidos chats en los que escribes –“Jajajajajajaja”– o envías un emoticono riendo cuando a lo mejor estas con una mala leche que no te aguanta ni tu prima la sordomuda, o alguien te envía una foto suya con un cuerpazo pero que en realidad no lo es ya que en realidad el tipo es feo de cojon…es y pesa veinte kilos mas, o quien te explica que su mundo es lo natural y sano mientras escribe hurgando con su dedo en la nariz y saboreando posteriormente lo que considera un fascinante manjar extraído de sus no muy limpias y naturales fosas nasales.

 

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¡Cuidado con lo que nos venden!

 
Todo este mundo con el que nos relacionamos y con el que convivimos está lleno de mentiras y de engaños, de falsas expectativas y de no menos distorsionadas realidades.

En un mundo donde nos relacionamos y en donde “Necesitamos relacionarnos” las mentiras y los engaños forman parte de un juego macabro y bien planeado donde unos pocos ganan y muchos pierden. No es una cuestión de genero, no importa si son hombres o mujeres, lo cierto es que hay mucha gentuza que  juegan con las buenas personas, abusan de la buena fe de la gente y como no dañan y disfrutan del dolor ajeno.

Un caso que ocurre con demasiada frecuencia en el mundo profesional es el de “El juego del tiempo”

 

“Si no te interesa tengo a veinte esperando en la puerta”

 

La larga crisis ha dejado el campo profesional como un erial. Es como si hubiera pasado un Huracán y un Tifón a la vez, mientras un maremoto unido a un terremoto devoraba a tantos y tantos buenos (y malos) profesionales que un día, y sin entender lo que pasaba, se veían en la calle, con una mano delante y otra detrás, sin trabajo, sin expectativas de encontrarlo, sin dinero para poder alimentar a su familia y sin ayudas por parte del estado, de este estado asqueroso que solo tiene afán recaudatorio y lapidario para el que menos tiene y al que más machaca en su economía doméstica.
Durante este tiempo, el que tenía un trabajo, por precario que fuera y aún con un sueldo vergonzoso ha tenido un tesoro que no ha querido perder y de eso se han aprovechado miles de no empresarios (Fijaos que digo no empresarios porque los buenos y auténticos no actúan así), que han rebajado los sueldos de sus empleados al grado de “salario por subsistencia”, haciéndoles el recordatorio diario de “Si no te interesa tengo a veinte esperando en la puerta”

Desgraciadamente el fuerte juega siempre con la vida del débil y el débil sobrevive, a base de aceptar la sumisión porque no tiene otras opciones.

Pero un día llega una llamada o aparece un correo de un contacto de Linkedin o de cualquier otra red que –¡Cáspita!– se ha acordado de ti, y entonces te llama o te escribe un mensaje para decirte que le interesas, que tienes el justo perfil que el necesita para su empresa. A partir de ese momento, se cruzan conversaciones que pasan del correo al teléfono.

 

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¡Cuidado..Mentir es muy fácil!

 

Eso fue lo que me pasó hace un par de semanas y no tendría mayor importancia si no fuera porque lo que a continuación ocurrió, que creo os habrá pasado a más de uno o una de vosotras fue rocambolesco y creo que es muy interesante contar lo que ocurrió a continuación…

¡A veces los buenos negocios se hacen a los postres!

 

Hace cosa de un mes, una señora (La llamo así por no perder la compostura) contactó conmigo en Linkedin. Según me decía, había seguido mi trayectoria desde hace tiempo y estaba convencida de que mi perfil profesional, como Comunicador y Project Manager era el adecuado para trabajar en el departamento de proyectos y comunicación de su empresa, una importante empresa de construcción de Madrid. Desde el principio fui honesto, y recuerdo que le comente que desde una red se puede mentir cuando se muestra el currículo profesional y que para eso, para buscar a profesionales, están las empresas de Hedhunter donde entrevistan a los candidatos “Teóricamente” idóneos para ocupar puestos de responsabilidad en una empresa.
Pero ni aun así, ella dudaba de lo que yo le decía y continuaba convencida sobre mis capacidades profesionales y me decía insistente:

“Lo veo claro; tu sin lugar a dudas cumples con el perfil que estamos buscando y tienes que venir lo más pronto posible a Madrid para que hablemos de este trabajo

A mí me encanta la ciudad de Madrid y es un lugar donde me encanta trabajar, a fin de cuentas soy de Barcelona y no le tengo miedo a las grandes ciudades. Pero como uno ya tiene experiencia en estos menesteres y antes de decirle que sí, le deje muy claro que ya que su empresa estaba interesada en mí, lo tenían que demostrar enviándome un billete de ida y vuelta en el AVE y en el mismo día. Sorprendentemente me pidió los datos y sí… me llego el billete por correo electrónico. Dos días después partía destino a la capital del reino para reunirme en los despachos de esta empresa.
Cuando llegue y como habíamos quedado, ella me estaba esperando en la estación y nos reconocimos rápidamente. Después de dos besos y las preguntas “tipo”, de cortesía de rigor, nos dirigimos hacia la calle y hacia el garaje donde tenía estacionado su coche.

Una vez dentro comenzamos a circular y a sufrir el terrorífico tráfico de la ciudad, aunque como la conversación era fluida y casi sin darme cuenta llegamos casi sin darnos cuenta a nuestro destino, que, para mi sorpresa, no eran las oficinas de su empresa sino un reconocido restaurante de Madrid.

–Bueno…- pensé yo- ¡A veces los buenos negocios se hacen a los postres!– así que no me importó mucho (Bueno más bien me encantó porque lo que tenía claro es que yo era el invitado y no me iba a costar un céntimo, a sin de cuentas ¿A que hombre no le gusta que le invite una señora?) y nos sentamos a la mesa.

 

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¡Todo preparado para el engaño!

El lugar era un sitio con clase y el ambiente (Todo hay que decirlo) era bastante romántico, con velas en las mesas y una música clásica de ambiente que daba mucha calidad y calidez al lugar.

Comenzamos a comer y todo estaba exquisito, incluso el vino…bueno, sobre todo el vino. Todo se estaba desarrollando con normalidad aunque he de reconocer que sus miradas tan directas, casi como si me desnudara con ellas, estaban empezando a incomodarme, así que decidí ir al grano y le pregunté que de qué manera habían pensado que yo encajaba en su empresa.

 

¡Yo decido con quien me acuesto!

 

Y en ese momento se desató una de las situaciones más surrealistas que he vivido. A mi pregunta directa, ella me contestó con otra más directa pero fuera de lugar:
-Nooo…dime tu… ¿Cómo te ves trabajando en nuestra empresa?-.
En ese momento no se si mi cara era la de un pueblerino recién llegado por primera vez a la ciudad, o la de un Gaditano al que le preguntan por una calle en Vascuence.
Gracias a que estoy bien de reflejos y es muy difícil que yo me quede sin respuestas, la mire con rapidez y le conteste:
-¿Perdona?… ¿Yo tengo que decirte cómo me veo trabajando en tu empresa?… ¡te recuerdo que has sido tú la que me ha contactado por Linkedin y has sido tú la que me has insistido en que viniera porque crees que soy la persona ideal para tu puesto de trabajo!
-Bueno Siii…- me contestó con condescendencia- pero claro, el problema es que tienes un currículo muy grande y claro, tu vales mucho dinero…¡Dime!- Dijo preguntándome- ¿Cuanto vales y cuantos contactos puedes aportar a la empresa?

 

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¡Nuestra vida no tiene precio!

Yo valgo mucho– le conteste- pero no se trata de eso, de hecho reconozco que me acabas de descolocar porque esta no es una manera lógica para entrevistarme cuando eres tu la que me ha ofrecido la posibilidad de un puesto directivo en tu empresa. Lo primero que he de saber es ¿Que es lo que tu me ofreces? ¿Cual es la carga de trabajo que requiere este puesto de responsabilidad? ¿Cuales son las herramientas que me ofrece la empresa para llevar a cabo y con éxito mi tarea, ya sabes cosas como coche de empresa…gastos de representación?… y luego y al final me tienes que decir cual es vuestra idea de emolumentos. Todo esto es de  lo primero que  tenemos que hablar, porque te recuerdo que a día de hoy mis contactos son míos y sois vosotros quienes me habéis llamado.

En ese momento, esta “Señora” seguía erre que erre insistiendo en que le dijera cual era mi pretensión económica y me decía; –¡Es que no te mojas, es que no me dices nada, yo quiero saber cuanto crees que vales y con cuantos de tus contactos podemos trabajar!–  y yo sin salir de mi asombro, comprendí con tristeza que había hecho un viaje a Madrid para nada, que había asumido interiormente, una serie de expectativas que cuadraban con mis deseos pero que en un momento y ante mi se derrumbaban como un castillo de naipes, y la sensación de encontrarme en ese momento en un lugar que no me correspondía y en donde ya no quería estar invadió mi estado de ánimo por lo que decidí marcharme sin más por no perder los papeles, porque uno, aunque pobre, es honrado y un caballero.
Sé que esto tal y como está redactado os puede parecer de película, pero os puedo asegurar que matiz arriba, matiz abajo, así fue como ocurrió  y  si hasta ese momento  yo estaba alucinando con esa situación, la cosa no quedo ahí y  aún me acabó sorprendiendo aún más y mira que es difícil que alguien me sorprenda.

 
Y como no quiero dejaros con las mieles de la incógnita, os contare como acabó esta paranoica cita con la bella (Todo hay que decirlo) pero hija de la gran meretriz de esta aprendiz de ejecutiva que pulula en la red y creerme, esto no es un cuento esto sucedió como seguidamente os cuento…

-Mira Eppo- me dijo con tono  dominatrix -el problema es que te quedas muy poco tiempo para que hablemos más a fondo del tema, aunque si te  quedas hasta mañana, ahora mismo te cambio el billete y no te preocupes en donde te quedas a dormir, te puedes quedar en mi casa aunque te lo advierto…solo tengo una cama…-.

Después de invitarme a quedarme y a compartir su cama, mi estado de ánimo pasó de la incredulidad y decepción de lo que estaba pasando, a sentir un cabreo de mil demonios. Entonces y con semblante serio… muy serio y porque soy un caballero y por no tirarle el plato a la cabeza os prometo que le dije:

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¡Yo decido con quien me acuesto!

¡Yo decido con quien me acuesto! ¡Yo decido con quien trabajo y yo decido a quien le dedico mi tiempo!– así que me levanté de la mesa y cuando me disponía a marcharme me mira y me dice con cara de sorprendida:
-Oyeeee…¡Tampoco pasa nada a fin de cuentas no has gastado dinero, mi empresa te ha pagado el viaje y los gastos y además ya tocaba conocernos!  ¿No?- A lo que parándome en seco me volví hacia la mesa y le conteste a viva voz:

¿Pero tu estas loca?…¡a la mierda tu  y tu dinero!…

…no puedes jugar con mi vida y con mi tiempo… ¡Pedazo de idiota!

¿A quién de vosotros no le han hecho perder el tiempo con falsas promesas de trabajo?
¿A quién no le han citado a reunirse para hablar de trabajo y ha salido de la reunión más confundido de lo que estaba antes de reunirse? ¿A cuantos de vosotros no os ha pasado que lo que en realidad quiere mucha de esta gentuza son vuestros contactos para aprovecharse de vosotros y luego daros puerta?
Cuidado con las ofertas de trabajo por la red. Si os llaman, que os paguen el viaje de ida y vuelta y los gastos, porque en muchas empresas y por culpa de esta crisis hay gente de gran maldad, a la que no le importa ilusionaros y haceros perder el tiempo. Cuidado con las falsas ofertas y os evitareis malos ratos y situaciones como esta en la que hay quien disfruta proponiendo una relación profesional pero que en realidad esconde otras intenciones.

 

“No olvides que quien juega con tu tiempo esta jugando con tu vida”

Eppo Cardelo

 

 

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