¡MALDITO SAN VALENTIN!

                       Eppocalipsis
                                                                                               Por Eppo Cardelo
¡Maldito San Valentín!
Ya pasó. Un año más hemos vuelto a la misma pesadilla y aunque ya pasó, el cronometro se ha vuelto a poner en marcha y ya queda menos de un año para que se vuelva a repetir la misma y pesada historia.

Siempre he sido una persona muy positiva y optimista, una persona que nunca se arruga ante  las dificultades  y que desde niño ha crecido con la aptitud de luchar, luchar, seguir luchando y cuando todo parece en calma, prepararme para luchar.

Soy un hombre con más defectos que virtudes y uno de ellos, el que más me fastidia, es el de ser consciente de lo que me rodea y del mundo en el que vivo.
Todo el mundo se quiere y se ama el día de San Valentín, pero lo cierto es que no es  más que una campaña de marketing para conseguir vaciarnos nuestros ya precarios ahorros. Porque queridos amigos para que de verdad exista el amor;


“Hay que hacer el amor todos los días”

Y no me refiero –aunque estaría muy bien- a tener sexo a diario, sino más bien el amarse de verdad todos los días y eso, en los tiempos que corren es más un sueño y un anhelo que una realidad.

Por eso a mí me gustaría hacer las cosas de otra manera. Aún queda mucho para que llegue el día de reyes y no entiendo por qué hay que enviarles la carta con nuestras peticiones unos días antes. Llevo años escribiendo la carta  y nunca he pedido nada para mí.

Entiendo que somos tantos los que pedimos que seguro que mi carta o se pierde o no les da tiempo a leerla, así que hoy en Febrero de 2017, he decidido adelantarme a todo el mundo y enviarles una carta para pedirles una serie de cosas, para mí, exclusivamente para mí y solo para mí, que…y lo cierto es que…


¡Ya toca leches!


Así que hago efectivas mis peticiones para todo el mundo y si alguien quiere copiarlas y enviárselas  tiene mi bendición.


CARTA DE EPPO CARDELO  A LOS REYES MAGOS

Queridos Reyes Magos:





¡Vaya trío!



Aunque sé que estáis de vacaciones en algún lugar del Caribe con vuestras camisas de flores y algún que otro cóctel en la mano y que, a buen seguro, al ver mi carta os habréis “Acojonado” pensando;

¡Maldición el Eppo este otra vez, ya esta este tío cansino pidiendo cosas imposibles!
Quiero recordaros que llevo toda la vida esperando que los regalos que os pedía en mis cartas me llegaran, pero cual era mi sorpresa que cuando era niño y me pedía un fuerte con indios y vaqueros, aparecía una caja con un tren a pilas que giraba en círculo sin parar durante interminables horas hasta que se le apagaban las pilas ¡Y tenía ocho! mientras  yo lo miraba pensando…-Bueno… ¿Explotará?… ¿Descarrilará?… ¿emitirá algún sonido? Ni de coña

Aquello solo giraba y me acordaba  de vosotros y de vuestras familias porque de lo que había pedido… ¡Nada de nada!
Ya de mayor la cosa no mejoró, porque desde la adolescencia hasta la edad que tengo “Y ya ha llovido bastante”, lo único que ha cambiado en mis regalos ha sido el color y el diseño, pero si hubiera sido coleccionista, estaría en mi poder una de las mayores colecciones de calzoncillos y calcetines de la historia de la humanidad.

¡De todos los colores!


Pero bueno, ya con el paso de los años y la dulce experiencia y perspectiva que adquirimos con la edad ya estoy liberado de pedir cosas prosaicas. Ahora y con tiempo suficiente para que os organicéis, quería  pediros tres deseos, tres regalos que espero reciba a partir de la llegada de esta carta, así que colgad los bañadores y poneos a currar.

El Primer deseo es que, quisiera que  intercedierais o hablarais con el jefe, con el Capo, con el Boss, ya sabéis, con nuestro señor Dios, y le digáis… “A ver si lo podéis convencer” que deje de tocarme “Lo que me cuelga cuando estoy en pelotas”, y deje de darme tanta caña porque ya estoy un poco cansado. 


Ya sabéis que yo soy creyente, creo en él y no he perdido ni un ápice de mi fe, de hecho como bien sabéis, hablo y discuto con el todos los días, como buen hijo suyo que soy, pero ya estoy hasta las pelot…s de que me diga eso de que: “Dios pone las más duras pruebas a sus mejores hijos” ya que lleva poniéndome a prueba desde que nací. 

Desde que tengo uso de razón no he hecho otra cosa que luchar, esforzarme en ser mejor persona y mejor profesional, a trabajar como un burro, en creer sin fisuras en su palabra y en su credo y en ayudar a quien me ha pedido ayuda.


¡Déjame respirar!

Él me enseñó que para ser buena persona hay que equivocarse y aprender del error, saber pedir perdón y mostrar bondad y humildad ante los demás. Yo nunca he dejado de creer en él y jamás  dejaré de hacerlo pero… ¡Ya está bien jolines! Que me dé un respiro y me deje vivir sin ir siempre a contrarreloj, sin encontrar tantos palos en las ruedas,  sin que todo sea una pesada carga y que la vida me sonría un poquito, solo un poquito y que de ese gran amor que tiene… ¡leches, algo me toque una mí!
El segundo deseo es que me concedáis la necesidad que tengo de escapar.
Quiero escapar de la estupidez, de la necedad, de las malas personas y de las personas toxicas. Quiero escapar de la gente arrogante, de las personas manipuladoras, de la mentira por deporte y del placer que tienen las personas por hacer el mal.
Quiero escapar de la incompetencia, de la ceguera de los falsos profetas, de la gente corrupta y corruptora, quiero escapar de las envidias y de la falta de compromiso con lo que ocurre en nuestra sociedad y en el mundo. Quiero escapar de la gente que gira la cara frente al dolor de los demás, de la falta de compromiso de las personas y de la gente  que consigue sus objetivos haciendo daño a personas inocentes. Quiero escapar de una sociedad destructiva que no es sociedad, que ha olvidado lo que es apoyarse los unos a los otros y que solo mira por el bien personal.
Quiero escapar de la gente que juzga la opción sexual de cualquier persona sin pensar que lo que aquí importa es el amor. Quiero escapar de quien pisotea el amor, daña el amor y luego exige lo que es incapaz de dar cuando llega el maldito San Valentín.

Buscar otro camino

Quiero escapar de la gente que no escucha y que no piensa, que no analiza y se deja manipular, de un país, mi país, que se está convirtiendo en un país de sombras mediocres y donde nuestra juventud, personas desde los dieciocho a los setenta años, que es  nuestra  mayor riqueza cultural, intelectual y profesional, tienen que alejarse de su país, de su familia y de su vida para intentar prosperar en países donde si valoran su talento.
Quiero escapar de la gente que te amenaza  con hundir tu vida profesional y personal cuando te advierten “Si no estás conmigo y piensas lo mismo que yo es que estás contra mí”, quiero escapar de un lugar donde el caciquismo y el amiguismo “Existe” y donde nuestra libertad es una fantasía que en realidad no existe.

Quiero escapar…quiero escapar… ¿A dónde?… que el destino decida…
Y por último solo quiero pediros una cosa más…
Quiero ser feliz, y cuando lo consiga ser aún más feliz, muy feliz y que esa felicidad salga de mi cuerpo e intoxique con su magia a todo el que me rodea.


P.D


No necesito que me envolváis  nada, simplemente que cuando despierte, el próximo día de reyes estos sueños se hayan cumplido. No os enfadéis si solo encontráis  agua para los camellos, el alcohol y los dulces ya me los habré comido yo, no os vaya a parar la guardia civil y la liemos parda.
Tenéis un año para trabajar y concederme mis deseos. No os durmáis porque el tiempo apremia.


¡Abrazos para todos!
                                                           Eppo Cardelo
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