LA VIDA ES BELLA PERO, CON MENTIRAS ARRIESGADAS

                        Eppocalipsis
                                                                                                Por Eppo Cardelo

La mentira forma parte de nuestro ADN

¿LA VIDA ES BELLA PERO CON MENTIRAS ARRIESGADAS?
Un juego de palabras que no es más que la suma de dos películas de cine, la primera con Oscar incluido, es una  triste pero hermosa historia, en donde la mentira es un resorte con el que hacer sobrevivir la inocencia de un niño durante la Segunda Guerra Mundial.
Toda una belleza visual que recomiendo. La otra es una obra protagonizada por el  eterno icono de tipo duro e indestructible de Hollywood, el inigualable  Arnold  Schwarzenegger    “Chua-che-naguer”, para los más castizos, en la cual el mundo de la familia y de los espías, se entrelazan en una trepidante película de acción donde la mentira es la clave de todo.
Pero la realidad supera a la ficción ya que desde siempre y en  el mundo que conocemos, hemos sido engañados. La mentira y el engaño, son dos herramientas con las que todo ser humano trabaja, ya sea de manera consciente o inconsciente y por los motivos que sean.
Desde que nacimos, y desde la cuna, nuestros padres ya nos engañaban para que comiéramos, haciéndonos carotas para que abriéramos la boca y nos pudieran meter dentro, si o si, la cuchara llena de aquellos pastosos “Potitos” .
Después, a los niños tradicionales nos tenían maravillados con los “Tres Reyes Magos” y a otros, entonces los menos, con  aquel tipo seboso y de barba blanca de nombre “Santa Claus”.
A medida que fuimos creciendo e íbamos teniendo un poco más de independencia, nuestros padres nos advertían que fuéramos con cuidado con el hombre del saco no fuera a ser que por salirnos del camino habitual al volver del cole, nos secuestrara y desapareciéramos para siempre.
De la misma manera que íbamos creciendo, nos llegamos a creer Superman, Spiderman, Los Hombres de Harrelson, Starsky y Hutch o Sandy y Danny Succo en Grease, y es que todos nos sentimos y formamos parte de una serie de historias del cine que hicimos nuestras y nos hicieron soñar, aunque más de uno se diera de bruces contra el suelo al ver que no podía volar, o se estampara contra la pared a no tener telarañas en sus manos (De nuestro acné cuando nos creímos John travolta y Olivia Newton John no quiero ni oír hablar) .
Después llegó el momento de hacer (los chicos y no todos) el servicio militar por aquello de que saldríamos hechos unos machotes, aunque os puedo garantizar que el que entró idiota, salió más idiota todavía.

¡Vivan las cadenas!
Fuimos creciendo en nuestro engaño y tanto chicos como chicas, creímos llegado el momento de sentar la cabeza (¡Cómo si fuéramos un trasero!) y sentimos la llamada de la naturaleza en la cual nuestra necesidad hormonal, asociativa y emotiva nos llamaba a formar pareja, por aquello de hacernos mayores y pensar en el futuro.
Luego llegó el sexo salvaje en la parte trasera del Citröen AX, en casa de los padres de él o de ella cuando estos no estaban, en el portal de la escalera y que se yo… ¡Póntelo, Pónselo! y muchos que engañados creían que en la primera vez no pasaba nada, “¡ZAS!” se quedaban embarazados.
Después el casarse de blanco para poner un cheque en blanco y gastarnos una pasta en la boda (aunque casi siempre pagaban los padres) prometiéndonos amor eterno e imaginándonos que eso del matrimonio continuaría siendo sexo salvaje todas las noches (¡jajajajajajaja!), y ¡los polvetes mañaneros! (Cuidadito con el aliento y los pedos), y como no, llegar por la noche cansados de trabajar y no tener que seguir currando hasta las tantas, con la casa, la cena, los platos, la plancha y tira la basura que ya huele.

¡Por si éramos pocos…!

Un poco más tarde y gradualmente, más o menos, aparecen una serie de ocupas o “Bultos Sospechosos”, que no te dejan dormir y te hacen descubrir que leches era aquel mito llamado pañal.
Después tu vida se convierte en una odisea de facturas que van en aumento mientras la edad de los chicos aumenta y tu vida es una odisea de preocupaciones que anulan tu existencia. mientras tu escaso tiempo libre ya es un continuo “Espacio/Tiempo” dedicado a los demás.
Durante ese proceso buscas la intimidad de la pareja para muy de vez en cuando practicar aquello que recuerdas que antes hacías en el coche o en tu cama, pero la monotonía y el hastío han llegado y ahora se lleva jugar a eso de los médicos…si… el problema es que ya llevas tiempo en que “Tu doctor o doctora” te ha puesto en “Cuarentena” y la máxima pierna que catas, es la de ternera que haces a la parrilla en fin de semana, mientras piensas ¿Pero qué vida es esta? ¿Quién me ha engañado?
Mientras tanto sigues la vida política y económica del país para darte cuenta que los políticos dicen que todo va bien, pero mucha gente “No va”, que a un joven que ha robado setenta y nueve euros de un cajero, lo meten en la cárcel, mientras que la familia Pujol ha hecho y hace caja “Sin saber de dónde viene el dinero” y no van a la cárcel. 

cada día te preguntas, ¿porque  mas de la mitad de lo que ganas con el sudor de tu frente se lo llevan los políticos?, esa raza de seres humanos vagos e incompetentes, que te han convertido en un penitente que camina diariamente en su vía crucis para sacar a su familia adelante, mientras ellos en su desvergüenza parasítan de nuestro esfuerzo cobrando dádivas y subiéndose el sueldo, mientras con su poder desprecian el poder del pueblo.
Mientras a los bancos se les rescata con nuestro dinero y a la pobre gente en paro los rescatan sus padres, ya abuelos, porque no tienen trabajo ni que darle de comer a sus hijos. Mientras una familia sin recursos ocupa una ruinosa casa vieja y abandonada y cerrada por el ayuntamiento por peligro de  derrumbe, y cuando se enteran de que ha sido ocupada les piden un alquiler a sus moradores ¡El propio ayuntamiento!
Y es que mis queridos amigos, hombres y mujeres del mundo, la vida es un engaño, tanto, que incluso ¡la realidad es un engaño! y todo lo que nos cuentan sirve para engañarnos y para que engañemos a los demás, y así nos va y así vivimos.
Y así hasta que un día aquí no quedará nadie para contarlo y entonces y al momento de pasar al otro lado, comprobaremos si la otra vida  existe o no, aunque lo que es seguro es que no volveremos para contarlo, pero antes de decir adiós, nos quedará la certeza de que la vida continúa, y que cada día volverá a salir el sol y que, tanto a nuestros hijos, nietos, bisnietos y a todo el que se apunte a esta fiesta  les ocurrirá como a nosotros que;

“Nacimos en el engaño, aprendimos en el engaño y

ahora se engaña a los que engañaran mañana”

Eppo Cardelo
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