DE RATAS Y BASURA

                        Eppocalipsis
                                                                                                Por Eppo Cardelo

“Si no piensas, no molestas”


Tirar la basura es un acto diario de higiene personal y del entorno cercano en el que una persona vive. Muchas veces no nos damos cuenta pero lo cierto es que vivimos rodeados de basura. Utilizamos elementos o productos reciclados de la basura, nos duchamos o bebemos agua proveniente de aguas negras residuales controladas y  “Purificadas” teóricamente aptas para nuestro consumo, o lo que es lo mismo y en origen “Agua de la alcantarilla”

Caminamos por nuestras ciudades y pueblos, sin percibir que bajo nuestros pies existen verdaderas ciudades de desechos humanos, donde heces y orinas, se convierten en el paraíso de ratas y todo tipo de alimañas insalubres que si bien no viven en nuestras casas, si viven con nosotros y nos acompañan, allá en el subsuelo, cual amigo invisible en muchas de las etapas de nuestra vida. Vivimos y morimos rodeados de ratas pero rara vez las vemos, aunque sabemos que están.  

Las ratas y la basura son elementos tóxicos de los cuales el ser humano se defiende adoptando soluciones para que, en la medida de lo posible, se  controle su multiplicación y la más que posible propagación de las enfermedades que estas causan, realizando políticas de exterminio de estos roedores y de creación de  nuevos vertederos para los desechos creados y generados por los humanos, más alejados de los núcleos urbanos.


Pero hay un tipo de ratas y de basura muy dañinas, que pululan en el universo tecnológico y que tienen un impresionante poder para intoxicarnos y para dañar nuestro entorno. La comunicación y la información son dos elementos fundamentales en el desarrollo humano. Gracias a la información, a la rapidez con que se nos comunica y a la tecnología, vivimos y conocemos  en tiempo real muchos de los acontecimientos más importantes de nuestra historia.


La información y su consumo, se han convertido en una de las características de la civilización de finales del Siglo XX y de este Siglo XXI. En sus comienzos los libros, los periódicos, la radio y la televisión, permitieron que los hombres se mantuvieran informados pero un elemento nuevo cambió el paradigma informativo y de comunicación, al estar siempre conectados con el consumidor, tanto en tiempo real como en todo tiempo y momento. Internet y las redes sociales se han convertido en el principal elemento informativo de las sociedades modernas.

Pero esa información que se muestra, que se comparte y que se propaga viral mente, como las enfermedades que generan las ratas, son informaciones que en muchos casos son tóxicas e interesadas. Internet y las Redes Sociales, son una ventaja y un fascinante universo que nos permite aportar nuestras ideas y darnos a conocer desde la comodidad de un ordenador y desde casa con el mundo exterior, pero a su vez es una herramienta fantástica para la desinformación. 


¿Sobreviviremos a las ratas?


En el mundo virtual conviven personas maravillosas que muestran realmente lo que son, lo que piensan y sus intenciones reales mientras que por otro lado hay un plan diseñado de manera brillante para llenar nuestra mente de basura, viralizando información falsa, con la intención de convertirnos en sujetos tóxicos. Como portadores de  la desinformación debemos propagar la mentira hasta que se convierta en una pandemia generalizada.


Mucha gente que se muestra en las Redes Sociales no son lo que dicen ser, y muchas de sus intenciones tampoco son las que “Imaginamos que son” ya que mentir y engañar es muy fácil, tan solo basta un Click y una persona con poco o nada criterio. En la web  navegan personas oscuras que buscan alcanzar  sus malvados y tóxicos objetivos a costa de crédulos usuarios. 

Consumir y asimilar sin más la información que se nos envía es suicidar el pensamiento y acabar con nuestro criterio, algo fundamental para defendernos de la información tóxica.

Como dije al principio, vivimos entre ratas y basuras, y muchas de ellas ni corren ni huelen, las tenemos en la pantalla de nuestra computadora, donde buscan infectar vuestra mente, para que no penséis, para dirigir vuestras decisiones


No os creáis lo primero que leáis, investigad, conoced y contrastad la información, en definitiva; la realidad son hechos fehacientes, conocerlos sin condicionantes os hará siempre libres, libres

“De ratas y Basura”



Eppo Cardelo


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1+1=¿3?

                        Eppocalipsis
                                                                                               Por Eppo Cardelo




¿Miedo a lo desconocido? ¿Miedo a equivocarnos? e incluso ¿Miedo a acertar? 



El miedo a los cambios nos acompaña desde el primer momento que tuvimos toma de consciencia de nuestro entorno,desde el momento en que eramos niños y cuando tuvimos el valor de arriesgarnos y erguirnos para comenzar a caminar, aun percibiendo que nuestra caída podría ser dolorosa. Aun así, nos armamos de valor y lo hicimos. A partir de ese momento nuestra vida sufriría una transformación fundamental y cambiaría para siempre. 
Todos nosotros evolucionamos en base a cambios en los que el factor miedo nos resulta, en muchos casos, un freno y en otros, la fuente que nos dinamiza  y nos lleva a transformarnos y a transformar lo que nos rodea. 

Pero como en todo cambio o transformación, hay veces que para construir hay que “De-construir” y para ello es preciso, romper con el paradigma en el que estamos instalados y en el que estamos convencidos de que  “Lo imposible, es siempre imposible”.


Alguien podrá pensar, después de leer esto, que algo que es imposible lo es siempre porque y “per se” lleva implícito la máxima de que “Lo que no se puede cambiar, no cambia porque no se puede”, pero yo estoy absolutamente convencido de que esto no es siempre así.
Sin intentar emular a ningún matemático o físico teórico, yo tengo mi propia teoría a la que denomino “El factor transformador” y en la cual, la suma de diferentes factores no da siempre el resultado teórico que esperamos. 

Me explicaré. Si A es el factor uno y B es el factor dos, la suma resultante de esos dos factores nos daría por ejemplo C que seria dos, o lo que es lo mismo; (A/1+B/1= C/2) parece lógico ¿verdad? Pero bajo mi punto de vista la suma de dos factores como pueden ser A y B, generan otro factor llamado C, por lo que, nos daría como resultado que en vez de dos factores tendríamos ¡Tres! 
A/1+B/1= C/1= 1+1+1=3 factores


Ya he dicho anteriormente que no soy matemático y aunque me encanta esa materia y soy de los que piensan que la vida es pura matemática, voy a explicarme de manera que todo el mundo me entienda y para darle un sentido a mi teoría:


Si nosotros somos (A) y hacemos (B) para transformarnos y  cambiar una acción, obtendremos como resultado una transformación (C). Aún así, nunca dejaremos de ser el factor A y podremos cambiar de factor (En vez de B digamos Elo cual nos dará como resultado otra variable que en vez de C podríamos llamarla X.



“Eso quiere decir que podemos cambiar nuestras creencias y nuestra estrategia todas las veces que consideremos necesarias hasta alcanzar el resultado deseado”


El miedo a la transformación que os he comentado al principio de este artículo, es un miedo intrínseco del ser humano hacia lo desconocido.Cada vez que frente a nosotros se produce o tenemos que tomar la decisión de realizar un cambio, se nos presenta la incertidumbre y la incógnita de no saber si las cosas funcionaran bien o no, si seremos o no seremos felices, si alcanzaremos nuestros sueños o no, o si realmente es ese cambio, lo que queremos o nos interesa. 


Pero cada cambio y transformación es personal e intransferible (Lo cual no quiere decir que no afecte a las personas que nos rodean) y debemos tener claro que cada vez que se toma la decisión (o no) de cambiar o transformar “Siempre” obtendremos un resultado.
Es cierto que hemos pasado unos años de crisis terroríficos, y no es menos cierto que en ese lapsus de tiempo, se han quedado sin trabajo muchas personas con un talento profesional espectacular y que ahora que han sumado unos años, se encuentran con el problema de que conseguir trabajo les resulta más difícil, y si lo encuentran, o están muy mal pagados y no corresponden con su experiencia y su categoría profesional, o son casi en régimen esclavista, pero aún así, creo honestamente que cualquier trabajo honrado “Es siempre una oportunidad”


¡Sal de tu zona de confort!


Las cosas son como son y quien quiera transformarse y cambiar no puede vivir lamentándose sin salir de su zona de comodidad, viviendo auto compadeciéndose en el lamento y esperando a que las variables de la suerte y de la fortuna cambien su camino. 

Salid de vuestra zona de confort, cambiad vuestra mentalidad, arriesgad, no tengáis miedo al cambio. Si antes diseñabais coches y ahora os toca servir mesas en un restaurante hacedlo “El cambio es siempre una oportunidad”

El poder del cambio se encuentra en nuestro interior y debemos romper con el paradigma de creer que lo imposible no es una variable y no lo podemos cambiar. Solo tú puedes construirte a ti mismo y solo tu puedes enfrentarte a tus miedos y cambiar tu camino, solo tienes que comprender que tienes unas capacidades ilimitadas, a las que no debes poner freno.

Interioriza en tu mente que no existen imposibles y que hay que trabajar por el cambio y si bien y si aún piensas como muchos que uno más uno es igual a dos no olvides mi teoría anti- imposible:
TU + TU DECISIÓN = CAMBIO o lo que es lo mismo que decir 1+1=3


Eppo Cardelo

LA VIDA ES BELLA PERO, CON MENTIRAS ARRIESGADAS

                        Eppocalipsis
                                                                                                Por Eppo Cardelo

La mentira forma parte de nuestro ADN

¿LA VIDA ES BELLA PERO CON MENTIRAS ARRIESGADAS?
Un juego de palabras que no es más que la suma de dos películas de cine, la primera con Oscar incluido, es una  triste pero hermosa historia, en donde la mentira es un resorte con el que hacer sobrevivir la inocencia de un niño durante la Segunda Guerra Mundial.
Toda una belleza visual que recomiendo. La otra es una obra protagonizada por el  eterno icono de tipo duro e indestructible de Hollywood, el inigualable  Arnold  Schwarzenegger    “Chua-che-naguer”, para los más castizos, en la cual el mundo de la familia y de los espías, se entrelazan en una trepidante película de acción donde la mentira es la clave de todo.
Pero la realidad supera a la ficción ya que desde siempre y en  el mundo que conocemos, hemos sido engañados. La mentira y el engaño, son dos herramientas con las que todo ser humano trabaja, ya sea de manera consciente o inconsciente y por los motivos que sean.
Desde que nacimos, y desde la cuna, nuestros padres ya nos engañaban para que comiéramos, haciéndonos carotas para que abriéramos la boca y nos pudieran meter dentro, si o si, la cuchara llena de aquellos pastosos “Potitos” .
Después, a los niños tradicionales nos tenían maravillados con los “Tres Reyes Magos” y a otros, entonces los menos, con  aquel tipo seboso y de barba blanca de nombre “Santa Claus”.
A medida que fuimos creciendo e íbamos teniendo un poco más de independencia, nuestros padres nos advertían que fuéramos con cuidado con el hombre del saco no fuera a ser que por salirnos del camino habitual al volver del cole, nos secuestrara y desapareciéramos para siempre.
De la misma manera que íbamos creciendo, nos llegamos a creer Superman, Spiderman, Los Hombres de Harrelson, Starsky y Hutch o Sandy y Danny Succo en Grease, y es que todos nos sentimos y formamos parte de una serie de historias del cine que hicimos nuestras y nos hicieron soñar, aunque más de uno se diera de bruces contra el suelo al ver que no podía volar, o se estampara contra la pared a no tener telarañas en sus manos (De nuestro acné cuando nos creímos John travolta y Olivia Newton John no quiero ni oír hablar) .
Después llegó el momento de hacer (los chicos y no todos) el servicio militar por aquello de que saldríamos hechos unos machotes, aunque os puedo garantizar que el que entró idiota, salió más idiota todavía.

¡Vivan las cadenas!
Fuimos creciendo en nuestro engaño y tanto chicos como chicas, creímos llegado el momento de sentar la cabeza (¡Cómo si fuéramos un trasero!) y sentimos la llamada de la naturaleza en la cual nuestra necesidad hormonal, asociativa y emotiva nos llamaba a formar pareja, por aquello de hacernos mayores y pensar en el futuro.
Luego llegó el sexo salvaje en la parte trasera del Citröen AX, en casa de los padres de él o de ella cuando estos no estaban, en el portal de la escalera y que se yo… ¡Póntelo, Pónselo! y muchos que engañados creían que en la primera vez no pasaba nada, “¡ZAS!” se quedaban embarazados.
Después el casarse de blanco para poner un cheque en blanco y gastarnos una pasta en la boda (aunque casi siempre pagaban los padres) prometiéndonos amor eterno e imaginándonos que eso del matrimonio continuaría siendo sexo salvaje todas las noches (¡jajajajajajaja!), y ¡los polvetes mañaneros! (Cuidadito con el aliento y los pedos), y como no, llegar por la noche cansados de trabajar y no tener que seguir currando hasta las tantas, con la casa, la cena, los platos, la plancha y tira la basura que ya huele.

¡Por si éramos pocos…!

Un poco más tarde y gradualmente, más o menos, aparecen una serie de ocupas o “Bultos Sospechosos”, que no te dejan dormir y te hacen descubrir que leches era aquel mito llamado pañal.
Después tu vida se convierte en una odisea de facturas que van en aumento mientras la edad de los chicos aumenta y tu vida es una odisea de preocupaciones que anulan tu existencia. mientras tu escaso tiempo libre ya es un continuo “Espacio/Tiempo” dedicado a los demás.
Durante ese proceso buscas la intimidad de la pareja para muy de vez en cuando practicar aquello que recuerdas que antes hacías en el coche o en tu cama, pero la monotonía y el hastío han llegado y ahora se lleva jugar a eso de los médicos…si… el problema es que ya llevas tiempo en que “Tu doctor o doctora” te ha puesto en “Cuarentena” y la máxima pierna que catas, es la de ternera que haces a la parrilla en fin de semana, mientras piensas ¿Pero qué vida es esta? ¿Quién me ha engañado?
Mientras tanto sigues la vida política y económica del país para darte cuenta que los políticos dicen que todo va bien, pero mucha gente “No va”, que a un joven que ha robado setenta y nueve euros de un cajero, lo meten en la cárcel, mientras que la familia Pujol ha hecho y hace caja “Sin saber de dónde viene el dinero” y no van a la cárcel. 

cada día te preguntas, ¿porque  mas de la mitad de lo que ganas con el sudor de tu frente se lo llevan los políticos?, esa raza de seres humanos vagos e incompetentes, que te han convertido en un penitente que camina diariamente en su vía crucis para sacar a su familia adelante, mientras ellos en su desvergüenza parasítan de nuestro esfuerzo cobrando dádivas y subiéndose el sueldo, mientras con su poder desprecian el poder del pueblo.
Mientras a los bancos se les rescata con nuestro dinero y a la pobre gente en paro los rescatan sus padres, ya abuelos, porque no tienen trabajo ni que darle de comer a sus hijos. Mientras una familia sin recursos ocupa una ruinosa casa vieja y abandonada y cerrada por el ayuntamiento por peligro de  derrumbe, y cuando se enteran de que ha sido ocupada les piden un alquiler a sus moradores ¡El propio ayuntamiento!
Y es que mis queridos amigos, hombres y mujeres del mundo, la vida es un engaño, tanto, que incluso ¡la realidad es un engaño! y todo lo que nos cuentan sirve para engañarnos y para que engañemos a los demás, y así nos va y así vivimos.
Y así hasta que un día aquí no quedará nadie para contarlo y entonces y al momento de pasar al otro lado, comprobaremos si la otra vida  existe o no, aunque lo que es seguro es que no volveremos para contarlo, pero antes de decir adiós, nos quedará la certeza de que la vida continúa, y que cada día volverá a salir el sol y que, tanto a nuestros hijos, nietos, bisnietos y a todo el que se apunte a esta fiesta  les ocurrirá como a nosotros que;

“Nacimos en el engaño, aprendimos en el engaño y

ahora se engaña a los que engañaran mañana”

Eppo Cardelo

AHORRAR Y PERDER DINERO

                        Eppocalipsis
                                                                                                Por Eppo Cardelo
Artículo; Eppo Cardelo
¿Se puede perder dinero ahorrando? Aunque este enunciado parezca engañoso, no lo es. Es cierto que ahorrar dinero y perder dinero, son a priori dos situaciones antagónicas, pero también lo es, que  eso dependerá del contexto donde las ubiquemos, algo que entonces las hace absolutamente complementarias.
Me imagino que muchos de vosotros habréis escuchado alguna vez aquella famosa frase que dice “Lo barato sale caro”. Por mi parte aún recuerdo un comentario que escuché de una persona muy sabia que decía; “En un  restaurante, si un menú “barato” de nueve euros está mal hecho, es carísimo”, y tenía razón.

Hay una práctica común y equivocada que realizan muchas empresas con el fin de ahorrar y bajar su nivel de gastos. Para muchas empresas, contratar a personal en prácticas y sin experiencia, es una manera barata de que alguien ocupe un lugar dentro de la estructura de la empresa y supla (de alguna manera) las necesidades y las carencias que en ese momento están sufriendo, pero ¿Es esta práctica efectiva y genera resultados económicamente positivos para la empresa?

En algunos casos es posible que si, pero en la mayoría de ellos no. Si bien es cierto que es necesario acercar a las empresas a quienes en un futuro serán los que formaran los cuadros directivos o la estructura profesional de las mismas, no es menos cierto que el éxito de los resultados que toda compañía desea, tendrá como base el trabajo profesional, que solo las personas experimentadas pueden aportar.

Ahorrar no significa ganar.


El factor humano es la clave del éxito o del fracaso de cualquier proyecto, e invertir en un cualificado factor humano de calidad, es la clave para, no solo la supervivencia de cualquier proyecto empresarial, si no para la continuidad y crecimiento del mismo en el mercado.  

En estos últimos años, el mundo empresarial ha evolucionado, y lo sigue haciendo a marchas forzadas. Ahora, se comienza a tomar conciencia y se vuelve a prestar más atención al factor humano profesional sin importar su fecha de nacimiento, aunque no todas las empresas tienen esa filosofía.

Muchas de ellas han comprendido que contratar  personas, ya sean jóvenes o maduras sin la experiencia necesaria para que cubra un puesto de trabajo, es perder dinero. 

La solución es fácil,  basta con “Integrar” en el proyecto común, a profesionales contrastados, motivados, felices y valorados, sin importar su fecha de nacimiento, solo contrastar su eficacia para con la compañía.

El fin de toda empresa es generar beneficios, desarrollar sus proyectos en el tiempo, implantar su marca, su nivel de reputación en el mercado y mantener una estructura interna de profesionales implicados, al cien por cien, en el proyecto común. 

Creer que se ahorra dinero contratando barato y sin experiencia es la mejor manera de perder dinero, credibilidad, efectividad y cuota de mercado, en definitiva:


“Ahorrar dinero es la mejor manera de perderlo”

Eppo Cardelo

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